Llegamos a India y una bofetada de humedad y colores surreales nos reciben apenas ponemos un pie fuera del avión. Hemos llegado a Nueva Delhi, una de las ciudades más vanguardistas y cosmopolitas del mundo, sin embargo los vientos del interior hacen que percibamos las pisadas del Tigre en nuestras espaldas. La energía del Dios de Bengala está en todas partes y cada paso que damos nos sentimos observados por sátrapas y gurús deambulando por las calles. En este sueño me sumergí al ver la obra del fotógrafo estadounidense Zack Canepari, un remolino de emociones donde la paz, el caos, el color y bellísimos contrastes, se traducen en niños de la calle gritando al resplandor del sol, así como gente enigmática con visiones profundas que nos hacen sentir la energía de la tierra.

© Zack Canepari

En esta oportunidad, revisamos “Kathputli Series” trabajo realizado en Kathputli, un barrio pobre al norte de Delhi donde habitan gran parte de artistas callejeros, magos y performanceros de la India en condiciones materiales muy duras. La magia, los niños y seres que habitan en este sitio están envueltos por un manto de misticismo mientras que las risas que capta el fotógrafo retumban las paredes de quienes las vemos, como si estas fueran transportadoras de energías milenarias. Los colores de los materiales que utiliza Canepari en esta serie revelan que fue hecha con formato medio y película a color, los grandes contrastes, el ambiente de tonos verdosos y sobre todo el grano precioso de su trazo de luz nos llevan a esta conclusión.

© Zack Canepari

En una de sus imágenes podemos sentir la mirada de un hombre-caballo de manera protectora envuelta de un halo purpura, su rostro nos regala una serie de gestos que nos prometen ser nuestro guía y cómplice al interior de los avatares de nuestras realidades. Pronto bajamos al barrio e inmediatamente nos asalta la certeza de encontrarnos en un edén: niños corriendo gritan con alegría, la mirada de una mujer hermosa -que parece sacada de la mente de Vatsiaianay al fondo- y en la esquina izquierda un resplandor cálido y segador.

© Zack Canepari

Lo cierto es que las primeras veces que toque las puertas del mundo de Canepari inevitablemente me llevó a terrenos geniales, como los de Wes Anderson, estos sitios donde la melancolía, la nostalgia, el misterio, el color y las texturas nos acogen para invocarnos una alegría infantil incomparable. Insisto en la valía de este autor, alguien que nos saca de nuestra zona de confort no con el propósito de hacernos sentir impotentes, sino para envolvernos de positivismo, magia y polvos de emoción.

© Zack Canepari

Enlace: www.canepariphoto.com

No Hay Más Artículos