Nacido en la renacentista ciudad italiana de Carpi, Niccolò Barone descubrió su atracción por el arte y la comunicación visual cuando era tan sólo un niño. Desde hace un par de años, empezó un nuevo viaje totalmente dedicado a la fotografía analógica, basado en una investigación de carácter humano e introspectivo a favor de la experimentación estilística y técnica.

Cámaras de época y películas antiguas forman parte de la labor experimental de Niccolò, quien nos cuenta que la mayoría de sus obras se centran en el retrato humano. “He elegido este formato como un canal de enlace entre la simplicidad de un rostro y la comunicación silenciosa que transmite una imagen inmoble. El retrato es un lugar sin fin que me dio la oportunidad de encontrar nuevas soluciones creativas, el ejercicio necesario para impugnar la prueba más difícil de fotografiar el alma y, a veces, su opuesto exacto”, explica este amante de tan tradicional técnica ansioso de exhibir el resultado de su trabajo alrededor del
mundo.

Enlace: www.barenik.com

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