Inquietante es la obra del joven Zhang Peng. Graduado de la Escuela Secundaria de Arte Wu ZuoRen en 2001, el artista chino presenta imágenes de niñas engañosamente inocentes. Con gran sentido del drama, Peng nos invita a observar una puesta en escena teatral, dueña de colores intensos y ángulos oscuros que recrean lentamente un sentido de artificio y misterio.

©Zhang Peng

Desde su perspectiva, el arte no se limita a un medio específico. “Puedes utilizar muchas técnicas para expresar una idea. Yo uso la fotografía, porque a menudo tengo ideas que creo podrían perderse en el proceso de la pintura. Cuando empecé a indagar en la fotografía en marzo de 2006, mucha gente me dijo que no lo hiciera, sin embargo, insistí en ello porque creía que era mi derecho y traté de entablar la mejor relación posible con este nuevo medio”, señala.

©Zhang Peng

Rompiendo con arquetipos establecidos, cada una de sus piezas retuerce la realidad transmitiendo conmovedoras imágenes donde la crítica a los ideales femeninos en Asia es toda una constante. Por ello, Zhang inmortaliza a niñas que parecen detenidas en el tiempo con sus cuerpos frágiles y ojos manipulados a partir de la absurda dictadura estética que hoy destruye la expresión del rostro de muchas mujeres orientales: la operación doble del párpado superior.

©Zhang Peng

Esta opresión también hace énfasis al vínculo entre padres e hijos y cómo extrañamente los progenitores traspasan temores y deseos frustrados a los pequeños. “Durante su crecimiento, el carácter del niño está distorsionado por las presiones de sus padres y su escuela, por ello las apariencias de mis figuras derivan entre personas reales y muñecas. La imagen es estética pero también quiere reforzar el fuerte sentido de la distorsión”, advierte.

©Zhang Peng

Al parecer, para Peng el sentido de competencia en un mundo globalizado que no para de crear nuevas necesidades y roles es una obscenidad. “Fuimos simples y puros, cuando éramos jóvenes. Hoy las relaciones están congeladas detrás de innumerables rascacielos. Es una vergüenza que los valores del pasado hayan quedado atrás y ahora sea el dinero el que influya en todos”, reflexiona. Sentadas tímidamente en sofás de colores o bañeras con sangre, las niñas-muñecas de Peng sin duda reflejan un dolor indescriptible; una belleza que no es real, pues lo que hay debajo de su magnificencia es un vacío que nadie conoce.

Enlace: www.zhangpengart.com

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