La fotógrafa rumana Julianne Popa (19) pasó gran parte de su infancia cerca de los Cárpatos y un poco antes de convertirse en una adolescente, se muda a España. Hoy radicada en Alemania, se decanta por lo análogo, utilizando cámaras antiguas – una Zenit-E, una Kodak Retinette, una Welti I C y una Pentax- artefactos con los que configura un verdadero diario de vida visual que lleva su sello y la acompaña a todas partes. “Trato de recrear imágenes que están en mi mente, entonces hago sesiones en las que trato de aproximarme a aquello que veo dentro”, dice Julianne. Dentro de los próximos meses, Popa anhela conseguir modelos para un nuevo proyecto, viajar a Escandinavia y a Nepal, aprender la técnica de “wet plate” y tener su propio cuarto oscuro.

© Julianne Popa

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Enlace: www.flickr.com/juliannemelancolie

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