La piel tiene una hermosa forma de evidenciar lo que somos, nuestra vida permanece escrita en la tenue distancia que se adivina en la bañera, que comienza en el agua, en la búsqueda de un silencio donde por fin resulta sencillo el contacto visual con ese otro que nos abraza y nos sostiene. Estas historias pueden contarse desde diferentes ángulos bien lo sabe la fotógrafa española Irene Moray, quien elige poner al descubierto el desnudo en cada imagen, aunque en el fondo todos estamos desnudos a pesar de nuestra ropa. Sus imágenes reflejan a la perfección los sentimientos, con los que no enmascara ni huye sino que subraya. Sus estrategias son valientes y a la vez delicadas como si cada apuesta fuera una canción que debiera escucharse una sola vez para ser recordada toda una vida.

© Irene Moray

Sin duda, Irene traslada la realidad a otra habitación desde la que edificar un nuevo mundo, uno donde las palabras son táctiles y el medio acuático y natural revisten al ser humano de una libertad hace tiempo olvidada. Creo en su forma de compartir el mundo, porque no hay linealidad sino un ligero apretón en los pulmones, como una inmersión de más de un minuto en la piscina. Es entonces cuando al abrir los ojos y olvidar el cloro el espectador siente cada burbuja de aire que se escapa, cada movimiento como parte fundamental de una danza que le habla de tú a tú y le recuerda lo vulnerables y fuertes que podemos llegar a ser. Estas fotografías nos hablan de lo increíblemente hermosos que somos si dejamos de mirarnos y comenzamos a sentir nuestros propios movimientos debajo y encima de la humedad que nos rodea.

© Irene Moray

© Irene Moray

© Irene Moray

© Irene Moray

© Irene Moray

Enlace: www.irenemoray.com

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