Soñadora nata, Cristina Marrodán siempre he creado mundos en los que siente y vive momentos que no tienen relación con la realidad. Nacida en Burgos hace ya 20 años, en una pequeña ciudad del norte de España, una joven Cristina solía cargar su cámara, capturando instantes pero sobre todo retratándose a mí misma. Así surgió su interés por el autorretrato, pero no fue hasta después de terminar el bachillerato cuando se dio cuenta que quería ser fotógrafa. “Los lugares abandonados son mi perdición. La soledad y tranquilidad que vive en ellos me inspira quizás por lo solitaria e introvertida que he sido siempre. Suelo imaginar las cosas que pudieron ocurrir ahí y las personas que vivieron, momentos pasados que me llevan a ponerme delante de la cámara y retratarme como si yo formara parte del entorno” explica Cristina, quien con un estilo muy personal busca hacer sentir al espectador diversas sensaciones. “Siempre me ha costado expresarme emocionalmente, así es que a través de mis fotografías más personales, intento mostrar cómo me siento. Digamos que para mí, supone una vía de escape”, agrega la fotógrafa, quien con una Nikon D3000, una D90 de su pareja y una Nikon f601m analógica, espera llevar a cabo sus ideas explorando la magia existente en ambientes abandonados en el tiempo.

© Cristina Marrodán

© Cristina Marrodán

© Cristina Marrodán

© Cristina Marrodán

© Cristina Marrodán

Enlace: www.flickr.com/photos/cristinagallery

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