El fotógrafo chileno Carlos Ortega (23) proviene de una familia de artesanos y artistas. Su abuelo materno preparaba cloro y restauraba juguetes, el otro solía hacer longanizas y mantener jardines, mientras que su tía solía tejer flores a crochet. Es así como rodeado de gente mayor, Carlos pronto se vio interesado en las imágenes. Una vez su madre lo llevó a un evento caricaturista que a él le bastó como incentivo para dibujar y experimentar en torno al arte, pero a los 15 años todo cambió. “El dibujo dejó de llenarme y un día no sé cómo encontré la fotografía y fue por esa razón que entré a estudiar la carrera, entonces me encanté otra vez con el medio visual, me enamoró la sencillez de apretar el botón, de cerrar un ojo y mirar con el otro, el sonido del obturador, del romance que existe o lo dicotómico que se vuelve todo con el solo hecho de elaborar una imagen”, nos cuenta este autor de un estilo visual más bien pop e irreal o como según él mismo lo llama: patético y mentiroso. “Mi fotografía es básicamente un todo y nada a la vez. Digo esto porque mi trabajo en sí es un placer visual, una autosatisfacción de lo que veo y lo que quiero ver”, explica este lector empedernido que ve en la literatura y en la poesía notables fuentes de inspiración a la hora de crear.

© Carlos Ortega

© Carlos Ortega

© Carlos Ortega

© Carlos Ortega

© Carlos Ortega

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Enlace:
www.flickr.com/photos/blup_retro

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