Trabajar con una modelo lesionada sería una pesadilla para casi cualquier fotógrafo. Sin embargo, encontrarme a la bailarina Marisol Cal y Mayor con un vendaje en el pie creó la posibilidad de hacer imágenes que representan el verdadero poder de la danza.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

El dominio que la bailarina tiene sobre su físico es tan profundo como la consciencia de su movimiento; Marisol demanda cosas extraordinarias a su cuerpo sin jamás mostrar dolor o incomodidad. Ella salta, danza y se desploma sobre el suelo con tal gracia que hace olvidar que su cuerpo enfrenta una batalla; las lesiones no inmovilizan a los cuerpos escénicos; estos son capaces de trabajar a pesar de sus heridas pero también con sus heridas, de sentirlas, explorarlas y utilizarlas como alicientes que potencian su capacidad de expresar verdades con el cuerpo. Para quien vive genuinamente la danza, las heridas no limitan, sino que abren nuevos caminos.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

Marisol Cal y Mayor es una artista completa cuya sensibilidad avanza por rumbos tan ricos como diversos; ya desde su formación académica se percibe la conjunción ideal entre el cuerpo y la palabra, ya que tiene licenciaturas tanto en Lengua y Literatura Inglesa como en Ejecutante en Danza Contemporánea. Esa inquietud de explorar diversas sendas artísticas se ve también en sus colaboraciones con creadores de disciplinas ajenas a la danza, como Paula Pinto, Juliana Fesler, Javier Contreras, Eric Meyenberg y Jorge Torres Sáenz. Se ha presentado en diversos escenarios de Canadá, Estados Unidos, Ecuador, Portugal y la República Checa, donde ganó el Grand Prix en 2009. Actualmente realiza una residencia artística en Portugal, invitada por la compañía Sentidos Ilimitados, para trabajar en su próxima obra: Killing Me Softly.
Es a partir de esa riqueza de experiencias, que la directora de la Compañía Altagracia nos habla sobre la relación que vive con su cuerpo.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

Marisol, ¿cuál crees que sea la diferencia más importante en cómo vive su cuerpo una bailarina y una mujer que no lo es?

No puedo hablar por todas las bailarinas, pero a mí me pasó algo muy particular durante la escuela de danza: empecé a pensar tanto en mi cuerpo como una herramienta de trabajo que lo percibía completamente dividido y deserotizado.
Veía a mi cuerpo y escuchaba a los maestros hablar de mi cuerpo como si fuese un libro de anatomía, visualizaba mi deltoides, mi sacro, los glúteos… y se te quita por completo ese misterio del cuerpo desconocido. Los cuerpos semidesnudos se vuelven muy cotidianos. Mi cuerpo perdió mucha sensación erótica. El cuerpo era siempre un medio para interpretar y para crear ficción, así que también las expresiones de pasión y la intensidad eran, a veces, meros ensayos… Restregarte en el piso, o con compañeros de escuela era solo eso…
Así que tuve que regresar a mi interior para volver a sentir mi cuerpo erótico.
Quizá también vivan algo semejante las deportistas de alto rendimiento. Fuera de ellas, yo creo que el resto de las mujeres nunca pierde la sensualidad de su cuerpo.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

En los cuerpos de la danza siempre hay “heridas de batalla”, ¿cómo reacciona la gente cercana a ti cuando las ve? ¿Qué sientes al respecto?

Los moretones y los pies sangrantes siempre son muy impresionantes para los demás. Alguna vez estaba dando clase a unas niñas de 7 u 8 años y se me abrió una herida del pie y estaba dejando una estela de sangre. Una niña paró la coreografía y me dijo: “No vamos a bailar si no vas primero a lavarte la sangre”; y todas las 12 niñitas corrieron a ver mi pie y me querían cargar o ayudar a caminar al baño. Yo les dije que estaba bien, que era normal.
Pero las peores heridas de batalla son las más internas, unas ni siquiera se ven… La que más impresiona en mi cuerpo es una vértebra que tengo desviada a causa de un maestro cuyo nombre voy a evitar.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

¿Te gusta tu cuerpo?

Como cualquier mujer, creo que siempre me podría gustar más mi cuerpo. Llevo años tratando de subir de peso sin éxito alguno. Tal vez cuando tenga unos meses de echarme en un sillón en lugar de bailar podría subir un poco.
Pero creo que ya superé la etapa (escolar) de pensar en el prototipo del cuerpo perfecto. Nunca tendré piernas hiper extendidas pero me encantan mis piernas; más bien, les agradezco todo. Tengo unos pies horribles para ser bailarina, como de conejo, y gracias a su tamaño creo que salto más alto que varios hombres.
Alguna vez, el mismo maestro que me desvió la vértebra me dijo que yo era un caso muy particular, porque es como si tuviera dos cuerpos: de la cadera para abajo es uno, fuerte y musculoso, y de la cintura para arriba es otro, mucho más frágil y delicado. Cuando me dijo eso, enfrente de todo mi grupo, me traumé. Ahora sé que es una particularidad y qué… así soy y así estoy bien.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

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Con respecto a tu cuerpo, ¿cuál es tu mayor miedo?

No tengo miedo de accidentarme y “dejar de bailar”, creo que si pasara hay muchas otras cosas que tengo que hacer en la vida. Quiero escribir, quiero seguir haciendo coreografía. Sé que el cuerpo ideal del bailarín es entre los 12 y los 25 años, así que estoy consciente que mi cuerpo ya va en retroceso. Sin embargo, la fuerza de la expresión y la madurez en el escenario va más allá del virtuosismo corporal.
Creo que no importa qué tanto cuides a tu cuerpo, este envejece invariablemente. No tengo medio porque siempre he pensado que voy a morir joven. ¡Ha!
Pero hoy que llevé a comer a mi abuela de 96 años sí pensé en que más que el cuerpo, tenemos que cuidar el espíritu, la paciencia, la humildad, el buen humor, es lo único que nos puede hacer envejecer con dignidad.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

Recuerda la primera vez que diste una función como profesional. ¿Qué consejo le darías a esa bailarina que fuiste?

La verdad siempre he agradecido las palabras de mi maestra Cecilia Lugo antes de salir al escenario. Me hacía apoderarme del escenario enormemente. Siempre salía y salgo a dar todo lo que tengo, a no quedarme con nada.
A la bailarina que dio su primera función profesional solo le pediría que confiara más en ella y se relajara y lo disfrutara. Que dejara de pensar tanto. Porque una cosa es lo que el público ve de los bailarines, lo que expresan, que puede ser totalmente ficticio, y otra cosa es en lo que están pensando. Muchas veces sí entras en una especie de trance en el escenario y dejas de pensar por completo, otras veces piensas demasiado.

© Photographer: David Flores Rubio | Model: Marisol Cal y Mayor.

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www.facebook.com/davidfloresrubio

#ProyectoDegas muestra la belleza total de bailarines y bailarinas que hacen de su cuerpo un instrumento de expresión artística, construido desde la entrega, la obsesión y a veces la violencia. Inspirado en las bailarinas de Edgar Degas, quien supo exaltar la sublime estética del dolor, el cansancio y la deformación de los cuerpos de la danza.

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