“Welcome motherfuckers” parece gritar el cantante de la banda que hace vibrar a todos. La fiesta es interminable, los tragos y las pastillas parece que también. Los gestos violentos y transpirados seducen y engañan. Alguna vez una chica me dijo: “Siempre quiero más”, y creo que es aquella que está sobre la pared. Son detalles que sintetizan estados. Son destellos en la penumbra. Son las imágenes del joven fotógrafo argentino Román Murillo. Llega un momento que la música se termina aunque quede resonando por las venas. El viaje es largo y la oscuridad es más penetrante cuando ya es de día. Los rostros erosionados, la mugre, los cuerpos sucumbidos sobre el asiento de un tren, la ciudad hostil. Las tomas disparadas por pulsión reflejan los nexos transitorios y fugaces entre extraños, que en un instante son registrados y la conexión es enigmática. Son espíritus solitarios y son testimonios que esta vez fueron atravesados por la lente y, tal vez, estos retratos y los otros recuerden a aquella resaca, aquella densidad, aquel dolor intenso de cabeza que hace que todo sea incomodidad. Es una especie de masoquismo. Mientras cada foto propone un juego de fascinación y complicidad, los olores retumban, la desazón permanece, pero la voz lejana de aquella chica que siempre quería más, se va desvaneciendo en fade out. Es el regreso a casa. Es el regreso al interior. Un paisaje, los rayos del sol, mujeres crudamente bellas, son todas caricias que reconfortan, son placebos. Es el final del recorrido por la obra de Román, o quizás, sea el principio. Todo este viaje es la obra de Román Murillo. Momentos de las vidas de los otros y de la suya y de todos.

© Román Murillo

© Román Murillo

¿Cuál de todas tus series consideras que es la más polémica? ¿Por qué?

Tengo algunos conjuntos de fotos que todavía no mostré terminados. Son tres, pero nada polémico. Tengo varias fotos sueltas que si las muestro se puede desatar cierto caos. Me han amenazado y me han pegado por subirlas a internet o por retratar a gente equivocada, quizás eso es más polémico.

© Román Murillo

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¿Cómo definirías tu estilo?

Primero tendría que saber la definición de lo que es estilo. No creo saberlo, no creo tener algún estilo en particular, solo saco lo que voy sintiendo, lo que me va pasando a mí, lo que voy viendo y lo que va pasando exteriormente, que pasa de todo, de todo y de todo.

© Román Murillo

© Román Murillo

¿De dónde proviene tu interés por las imágenes fotográficas?

Siento y tengo la necesidad de poder capturarlo todo, la cámara es una buena herramienta que facilita eso, así como lo podes hacer escribiendo o recordando, la mía es con cualquier aparato que pueda filmar o sacar fotos, creo que por ahí viene mi interés, yo me olvido de mucho y al poder ver una foto o una filmación puedo recordar cada detalle de lo que paso ese día, es un buen recordatorio de la vida y de momentos que no van a volver a pasar jamás. Además, con el video se puede capturar hasta el sonido, ¡es alucinante!

© Román Murillo

© Román Murillo

¿Cuáles son tus influencias creativas?

La gente con la que me puedo conectar de verdad.

© Román Murillo

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¿Qué música musicaliza tu obra?

Pon un grabador en el medio de una playa solitaria, en un campo, arriba de un árbol, en un desierto, en un lago lleno de hipopótamos o ballenas, o en el mismo espacio y todo ese sonido natural de la tierra, como los animales, el viento o el mar será una verdadera orquesta. Hasta me interesa el sonido que se produce en un tren lleno de personas apuradas y enojadas, ya no vivirlo, pero sí capturarlo. Hace poco en Azul, un pueblo de Buenos Aires, escuché el sonido que hacen los sapitos, el famoso “clo clo”. Fue en una madrugada lluviosa. Fue alucinante, hermoso y brillante, parecía que un director los estaba dirigiendo.

© Román Murillo

© Román Murillo

¿A quién o quiénes te gustaría retratar y que aún no lo has hecho?

A mi interiormente.

¿Qué mensaje deseas transmitir con tus imágenes?

No quiero transmitir ningún mensaje, me interesa generar algo en la persona que pueda ver lo que hago. En un momento me pase de mambo con generar, ya no como antes, pero si es algo que no va a cambiar.

© Román Murillo

© Román Murillo

¿Qué técnicas utilizas para fotografiar? ¿Utilizas Photoshop o algún programa de edición?

No tengo ninguna técnica, técnicamente soy horrible. No sé mucho de cámaras y de lentes y esos aparatos, trato de hacerle caso a mi corazón, saco, me muevo, veo, siento, ¡siento mucho! Y de ahí sale todo, es más con el alma. Sí, es con el alma y el corazón.

© Román Murillo

© Román Murillo

En el último tiempo también hiciste videos, ¿qué te llevó a incursionar en esta nueva área?

El año pasado Sombrero Galáctico, un humano muy especial para mí, que vivió conmigo un tiempo largo, un día me dijo: “¿Vos te das cuenta que filmas todo lo que haces, todos los días loco?”, ahí nos pusimos a ver los videos y era cierto, hace varios años que tengo todo, todo, pero todo filmado. Algo hay que hacer con todos esos videos. El año pasado salía con una chica y para su cumpleaños le regale un video de un viaje que hizo conmigo a Puerto Madryn, Provincia de Chubut. Estuvimos dos semanas y yo, como siempre, la grabe todos los días. Cuando regresamos, edité esas dos semanas cronológicamente. Quedó algo muy hermoso, ese fue el regalo que le di, un pequeño documento de todos los días en video. A partir de ahí empecé a editar muchos videos, todos muy personales, videos que ahora no puedo ver porque me producen bastante angustia. Este año empecé con algo que llame Momentos, voy filmando a gente que hace pintura o música, o quizás lea o trabaje en las vías del Tren en Once, Ciudad de Buenos Aires. Se me ocurrió ponerle ese nombre porque justamente son eso, momentos, todo son momentos. El primer video que hice fue a un amigo que se llama Francisco Segovia, una gran persona con mucho talento para escribir, leer y hacer música al igual que cantarla y tocarla. Ahí arranque con esto que me cambió un poco. Mi padre dice que con esto salí un poco de lo deprimente y lo oscuro, yo le creo.

¿Cuál fue la experiencia más impactante que has atravesado gracias a tu trabajo de fotógrafo?

Como trabajo puede ser en las noches que hubo momentos muy pesados y feos, pero viví muchísimas aventuras con la cámara, algunas muy arriesgadas al extremo y otras muy sanadoras. Es como una medicina o una ceremonia para mí y para la gente que pueda capturar. Justamente con Momentos me interesa más todavía que la gente que registro muestre lo que hace y deje su vergüenza en la heladera.

© Román Murillo

© Román Murillo

¿Te consideras un provocador? ¿Por qué?

No, para nada, conozco gente que es provocadora y no necesariamente sacan fotos o hacen algo. Directamente son provocadores y es un bajón, porque pueden lastimarte mucho conscientemente e inconscientemente.

© Román Murillo

© Román Murillo

¿A dónde quieres llevar al espectador con tus imágenes?

A donde ellos quieran ir, la puerta está abierta para viajar a donde quieran, el viaje es muy importante, en mi caso si dejo de viajar no vivo y el camino lo hacen ellos al igual que yo hago el mío. Me refiero a un viaje interior, mental, emocional, astral o como lo quieran llamar. En un momento yo le dije a un amigo que “los viajes valen más que mi vida”, quizás me equivoque, pero en mi vida los viajes son muy importantes, porque el viaje siempre es más apasionante cuando es interior.

Tres palabras que describen tu obra:

Sentir, sentir y sentir

¿Cuál es tu serie favorita? ¿Por qué?

No sé, serie igual siempre me suena más a nombre de televisión.

¿Qué sientes en el momento de fotografiar?

Todo y nada.

Enlace: romanmurillo.tumblr.com

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