El fotógrafo chileno Nain Maslun (22) desarrolló desde muy pequeño una gran atracción por las imágenes. Solía utilizar cámaras de video en las que retrataba paseos familiares, centrado en paisajes y detalles. Fue así como este profesional graduado del Instituto Profesional Arcos, hizo de la fotografía de moda su gran pasión, desarrollando un interesante portafolio caracterizado por su naturalidad y estética casi cinéfila gracias a su talento para generar composiciones donde no hay reglas.

Actualmente la vida de Naim pasa por un receso, se está tomando un año sabático, tiempo en el que trabaja relajado, sale a pasear con sus amigos y a jugar fútbol, una actividad que le permite llenarse de energías y reflexionar para partir con nuevas y mejoradas ideas. “Ya pasé por el proceso de “observar, conocer y admirar” los distintos lugares que ofrece una ciudad como Santiago de Chile. Hoy estoy mayormente en mi casa conectado a internet, investigando nuevas cosas, mirando y leyendo mucho sobre lo audiovisual, que es lo que me interesa”, nos cuenta antes de comenzar esta entrevista.

Naim, ¿cómo nace esta afición por la fotografía?

Parte exactamente en el año 2002, en 8vo básico, cuando fui con mi papá a la FIDAE con una cámara mágica que cabía en un bolsillo. Tenía una pantalla por donde sólo se mostraba la foto que se había tomado, no se podía ver en ella lo que se capturaba. Luego se conectaba con un revolucionario cable USB y las imágenes estaban en la pantalla. En ese momento, surgió mi interés por las imágenes.

¿Y tú primera cámara?

Dos años más tarde obtuve mi primera cámara digital de marca Practika, tenía 2 megapíxeles pues no había más en el mercado. Con ella nació mi pasión por lo digital. Ya conocía Photoshop por lo que no me fue difícil interiorizarme. Luego de mi Practika, pasé por dos cámaras más con las cuales aprendí lo técnico hasta llegar a mi primera Reflex: una Canon EOS XT. Con ella entendí todo, y ahí fue donde entré a estudiar.

¿Dirías que tu educación aportó al desarrollo de tu vocación artística?

Creo que mi educación colegial tuvo poco y nada que ver en mi perspectiva artística, es por eso que estoy de acuerdo con las movilizaciones estudiantiles que pretenden mejorar la educación en Chile, hay un desequilibrio enorme que pude conocer mediante un proyecto que desarrollé cuando estudiaba fotografía.

Tu experiencia en Arcos, ¿influenció tu forma de ver la disciplina?

Hablando de teoría y en cuanto a la búsqueda técnica, puedo decir que hay un 70% de influencia en lo que hago, el otro 30% es la vida, las experiencias, los sueños, las ambiciones y, el cómo llegar a ellas.

¿Qué es lo más gratificante de ser fotógrafo?

Sin duda, ver la cara de felicidad en la persona que está mirando lo que has hecho. Puede ser desde un novio con su novia en una boda, hasta tu mamá, tu amigo, una modelo, una maquilladora o un cliente publicitario. Luego de tanto sacrificio, funcionamiento mental, ejercicio físico -corriendo y saltando para buscar el ángulo- y por supuesto enojos y la posibilidad de compartir con asistentes, maquilladores y productores, llega el momento de observar el trabajo final que uno ya está cansado de tanto mirar.

¿Qué rasgos crees que son los más característicos de tus fotografías?

Me gusta el mundo, la tierra, los colores, la luz dura, la luz suave, la naturaleza, la arquitectura que va desde un edificio de cien pisos hasta una choza de madera. El mundo me entrega todo lo que necesito y eso es lo que aprovecho para fotografiar.

En cuanto a estilo, ¿eres muy exigente?

Todavía estoy buscando mi estilo, mi sello personal, quizá ya lo tengo, quizá ya lo aprecian todos, pero para mí no es suficiente, necesito llegar a la perfección de mis ideas y al menos con este año sabático estoy cada vez más cerca de lograrlo.

Y qué inspira tu trabajo vinculado a la industria de la moda…

En la moda, mi inspiración es la mujer y el hombre, el hecho de dejar todo atrás y mirar lo que es realmente importante. Quizá este concepto es algo que no me juega muy a favor en la moda, ya que es “un mundo de ilusión”.

Cuéntame sobre tu proceso conceptual detrás de cada sesión…

Bueno una sesión parte por una idea que puede ser propia o en conjunto con las personas que trabajo. Luego se llega al consenso del lugar de toma que es normalmente una locación, aunque también me gusta mucho el estudio. El día de la sesión algo muy importante para mí es que todos estén presentes desde el inicio. Me refiero a que si el maquillaje y pelo se demora una hora, todos tenemos que estar en ese proceso, porque ahí es donde conversas, ves los lugares posibles, la ropa y los colores. Le transmito la idea a la modelo, hablamos un rato hasta que la entiende, nos reímos y tomamos las fotos.

Qué opinas de este auge de la fotografía en Chile. ¿Se valora realmente el trabajo profesional?

La escena fotográfica en Chile es muy dispareja. Si hablamos de fotografía abarco desde la foto periodística hasta la publicitaria, que vendrían siendo los extremos típicos, pero dentro de ese universo el abanico es enorme y en Chile se desvaloriza demasiado. Para las personas y los clientes uno sólo aprieta un botón, no ven lo que hay detrás de cada persona, el costo del equipo y la creatividad. Creo que todas las personas que trabajan en el tema fotográfico sufren el poco reconocimiento. Es más, cuando me piden un presupuesto, muchas veces se espantan con el precio, pero yo siempre me pregunto si es que cuando van a la consulta de un doctor, luego de la atención, le dicen al médico lo caro que cobra. Los fotógrafos, modelos, maquilladores, productores y asistentes trabajamos igual que un doctor, abogado o basurero…

Y el medio, ¿es muy críptico?

El medio es un círculo cerrado por donde se le mire. No es imposible entrar, pero si hay que trabajar harto, pasar por unos cuantos lugares primero para ingresar rápido, sino cuesta un montón.

¿Te complica entrar en dicho círculo?

Creo que mi mayor desafío a la hora de competir –además de competir conmigo mismo y mis deseos- es “ser parte” del medio. He estado muy alejado pero no es algo que me incomode hasta ahora, ya pronto se dará la oportunidad…

Dentro de tus muchos y elegantes trabajos, ¿tienes alguno preferido?

Es una pregunta difícil. Creo que cada vez que hago algo me encanta, pero al otro día ya no. Pero creo que los tres últimos trabajos que he hecho -finalizados y publicados- “Don’t cal me baby”, “Playground” y “Unknown” son los que más me gustan.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

En este momento estoy trabajando como fotógrafo freelance con un par de agencias y me encuentro desarrollando dos proyectos: uno sobre Isla de Pascua y el otro es una sesión de moda que hicimos antes de viajar a la Isla. Tuve la oportunidad de conocer -aunque por poco tiempo- ese lugar increíblemente maravilloso, tengo bastante material que procesar y también video, así es que no sé por dónde comenzar…

Luego de este año sabático, ¿qué planes tienes?

Mi plan es continuar trabajando en publicidad y seguir con mi búsqueda en la fotografía de moda, también algo que he querido hacer desde hace mucho tiempo es fotografía de paisaje, ¡Isla de Pascua no será el último!.

Enlace: www.nain-maslun.com

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