Gabriela Rivera: “Apunto a generar reflexión mediante la repulsión y la atracción”

A través del impacto y la repugnancia la artista chilena Gabriela Rivera pone sobre la mesa un debate abierto y frontal en torno al rol de la mujer en nuestra sociedad presentando en su obra una visión feminista, critica y profunda.

A través del impacto y la repugnancia la talentosa artista visual chilena Gabriela Rivera pone sobre la mesa un debate abierto y frontal en torno al rol de la mujer en nuestra sociedad presentando en su obra una visión feminista, crítica y profunda. Su trabajo se caracteriza por transitar entre la fotografía y las acciones performáticas. Indagando desde el feminismo, en lo abyecto, cuestionándose los parámetros de belleza física construidos por el patriarcado occidental. Su trabajo “Bestiario” es un impresionante proyecto fotográfico de autorretratos en el que se envolvió en máscaras que representan a bestias contemporáneas. Basándose en apelativos utilizados del lenguaje cotidiano para denigrar a mujeres en los que la palabra rebajante utiliza nombres de animales como; perra, zorra, cerda, víbora, mosca muerta, arpía, etc. La materialidad con que confecciona las máscaras son pieles, cueros, vísceras y entrañas de animales, las que posteriormente son cosidas o engrapadas y fotografiadas. Materia prima post mortem y en descomposición utilizando su propio cuerpo como soporte.

© © Gabriela Rivera - "Arpía"Rivera
© Gabriela Rivera – “Arpía”

¿Cómo llegas al arte, qué te motivo a dedicar tu vida a esto, cuándo lo supiste y decidiste?

Paradójicamente llego a las artes visuales haciendo un largo recorrido, habiendo estado siempre vinculado a las mismas. Me costó decidir el dedicarme por entero al arte. Desde que era niña me recuerdo dibujando, y amando lo que yo entendía por arte, llegaba del colegio a dibujar en lugar de salir a andar en bicicleta. Todos mis cuadernos colegiales estaban llenos de dibujos por los bordes, creo que dibujé todos los días de modo incesante desde que aprendí a agarrar un lápiz hasta los 18 años. Del colegio donde estudiaba un día llamaron a mi mamá porque les llamaba la atención mis dibujos, y que me incentivara en ello, por lo que mi madre decidió meterme a un taller de arte con una maravillosa profesora, de la que estoy muy agradecida (M. Fernanda Sierralta). Cuando fui creciendo todo ese ímpetu familiar por incentivarme en el arte queda relegado a que lo considere como hobby y me dedique seriamente a una profesión tradicional. Yo joven y aún no tan segura de mí como artista opto por estudiar Diseño y luego Teoría e Historia del Arte, ambas en la U de Chile. Hasta que no me quedó más que asumir lo que siempre intuí, que necesitaba imperiosamente dedicarme a las artes visuales, creo que no lo reconocía porque no me sentía lo suficientemente “talentosa” para ser “artista”, tenía demasiado incrustados y encarnados los principios patriarcales del “genio artístico” y por supuesto yo no era una “súper genia”. Es así como me cambio internamente a Artes Plásticas también en la U. de Chile. Allí en lugar de dibujar como hacía en mi niñez y adolescencia descubrí la foto, y fue un encuentro decisivo, definitorio.

© Gabriela Rivera - "Arpía"
© Gabriela Rivera – “Arpía”

¿Cómo vez la escena del arte hoy en Chile?

Sobre la escena del arte en Chile, la veo agitada, interesante, con muchas actividades. Dentro de eso observo que hay escenas diferenciadas, una más comercial y decorativa, otra demasiado hermética y conceptualista, y una tercera donde se reflexiona sin perder el amor por lo visual y plástico, yo me identifico con esta tercera.

© Gabriela Rivera - "Arpía"
© Gabriela Rivera – “Arpía”

¿Qué apuntas a conseguir con tu trabajo ?

Lo que apunto con mi trabajo es en primera instancia a generar reflexión, a cuestionarse tu existencia en este mundo, mediante la repulsión y la atracción. No es de mi interés que quienes vean mi trabajo queden desafectados, sino que les provoque algo visceral, pulsional, pero que no quede en eso, sino que les haga preguntarse por la cotidianidad de jerarquías y discriminaciones vinculadas al cuerpo, pretendo que se note que hay crítica en el trabajo que observan, ahora no puedo aseverar que ello ocurre, pero eso busco.

© Gabriela Rivera - "Cerda"
© Gabriela Rivera – “Cerda”

“Bestiario” es una obra rica en lecturas que da pie a debate en cada uno de sus detalles, siendo el feminismo y los roles establecidos para la mujer en nuestra sociedad uno de sus ejes. ¿Cuál es el origen de este proyecto?

Mi proyecto “Bestiario” nace de episodios biográficos que resultaron ser detonantes, pero claro, la semilla del mismo la tenía ahí hacía tiempo. Y esta semila era feminista. El año 2007 me sucede un muy desagradable episodio, tuve que vivenciar una escena de celos en el que una mujer me trata de perra, zorra, arpía, y mosca muerta, etc. Lo que me impactó profundamente, porque me negaba a aceptar que una mujer tratase así a otra. Pasaron tres años y me decidí a canalizar y exorcizar esa funesta vivencia realizando una propuesta artística. Naciendo así la idea de crear esos personajes que supuestamente era yo, pero que podrían ser cualquier mujer. Además me llamaba demasiado la atención que estos insultos, se vincularan con animales, percibiendo un nexo entre animalidad inferior y mujer.

© Gabriela Rivera - "Cerda"
© Gabriela Rivera – “Cerda”

¿Cómo y cuándo esta el feminismo se hace tema principal de tu trabajo?

Me doy cuenta que fui feminista sin saberlo desde muy niña. Cuando tenía 5 años ya me hacía ruido el que para los cristianos Dios fuera hombre, al igual que Jesús, recuerdo que le preguntaba eso a mi madre, que es católica, luego ya estudiando arte no dejaba de sorprenderme que en su mayoría estudiábamos a los “grandes maestros” del arte occidental mientras que la mayoría de los estudiant@s eramos mujeres. ¿En donde estaba la obra de mujeres artistas en la Historia del Arte?
Pienso que a partir del año 2002 mi trabajo se comienza a orientar hacia una crítica al patriarcado, lo que agarra cuerpo cuando empiezo a participar en un colectivo artístico llamado “Miss 3 Senoritas” en el que nos cuestionábamos los estereotipos asignados a la mujer, particularmente vinculados con el erotismo. El 2005 desarrollo un proyecto llamado Presentación Personal, en el que me interesaba ironizar en torno a “vestirse o arreglarse” para otro, por supuesto, hombre y heterosexual. El 2006 inventé un personaje alter ego, la “muñeca inflable” creando un traje de tela con el que me cubría por completo y me trasformaba en una muñeca, convirtiéndome en un ser impenetrable, entre lo lúdico y lo siniestro. A partir del año 2011 asumo que el feminismo me representa, que me identifico con sus cuestionamientos e inquietudes, y también a darme cuenta de que muchas personas pensaban que feminismo era lo contrario al machismo, y que era una especie de lucha por ponerse por encima de los hombres, aspecto más bien erróneo, siendo que el feminismo busca evidenciar y luchar por una igualdad entre las partes, no una jerarquía asimétrica. Y es por ello que en el 2012 cuando comienzo a elaborar las primeras ideas de “Bestiario” la mirada feminista y crítica se hace inevitable y constitutiva desde un inicio.

© Gabriela Rivera - "Mosca Muerta"
© Gabriela Rivera – “Mosca Muerta”

El uso de carne cruda ha sido muchas veces en el arte un canal fácil de obtener un efecto de shock en el espectador, pero en tu caso en su uso se aprecia una profundidad mucho mayor, siendo la materialidad misma de la representación de cada uno de los personajes y acentuando aquella perdida de dignidad y calidad de despojo que pretendes expresar. ¿Cuál es la relación de la carne con los objetivos de tu obra?

Soy consciente de la carga que tiene la utilización de carne cruda en las artes visuales. De hecho algunos de mis referentes artísticos son quienes usaron dicha materialidad en los años 70 y 80 como Hermann Nitsch y Jana Sterbak. Pero para mí el uso de la misma va por su componente ritual y de los significados profundos que ella contiene o sugiere. Por una parte su uso va en que esta perteneció a un cuerpo animal el cual pasó por una existencia absolutamente mercantilizada, desnaturalizada desde su origen, y por último híper-explotada, despojada de afectos propios de la domesticación o de libertad en un hábitat correspondiente. Entonces para mí siendo animalista y vegetariana, tiene una connotación muy profunda. Se constituye la materialidad en una oportunidad para generar una suerte de “extraña” ofrenda. Por otro lado claro que me interesa la carga abyecta que ella genera, pero no solo por apelar a lo efectista que puede ser lo repugnante, sino que busco traernos a la memoria nuestra materialidad orgánica, llena de fluidos y viscosidades, constituyente y compartida por las y los animales. Reiterarnos que también nosotras/os lo somos.

© Gabriela Rivera - "Mosca Muerta"
© Gabriela Rivera – “Mosca Muerta”

¿Cómo fue tu experiencia personal de llevar a cabo este trabajo, vistiéndote de carne cruda y construyendo la obra sobre ti misma?

En lo referente a construir la obra sobre mi propio cuerpo aludo al aspecto ceremonial, a vivenciar con mi propia corporalidad la acción a fotografiar. De cierta manera fotografiando me siento una espectadora, pero al volver a ser el sujeto fotografiado me siento más hondamente compenetrada con la imagen realizada. Y luego viene el aspecto de lo nauseabundo, en el que por necesidad, porque a otras/os modelos les causaba rechazo ponerse pieles y vísceras animales tuve que recurrir a ser yo misma la retratada. A mi no me produce repulsión alguna utilizar estas materialidades, incluso, para mí se instauran como prácticas meditativas, en las que pongo mi propio cuerpo a prueba, y mediante la respiración me concentro y puedo tolerar el aroma a descomposición orgánica. Me encanta además evidenciar la hipocresía ante el rechazo que produce en el espectador ver pieles y vísceras animales, siendo que es parte de su menú cotidiano. Yo transformo su plato predilecto en lugar de una apetitosa merienda en una fotografía.

© Gabriela Rivera - "Pájara"
© Gabriela Rivera – “Pájara”

Chile es un país donde la violencia de genero es un tema que lo acompaña desde su génesis, en tu obra haces alusión sobretodo a lo que tiene que ver con la violencia psicológica, que por no dejar huellas físicas, muchas veces pasa desapercibida, pero que puede ser un tipo de agresión mucho mas grave y perjudicial. ¿Qué efecto crees o aspiras que tenga tu trabajo en el espectador?

Aludo a la violencia de género, pero en este trabajo en particular a la violencia contra la mujer ejercida por otra mujer. Y a una faceta tan acostumbrada, tolerada y cotidiana que ha tendido a instalarse como algo natural. Lo que me resulta aberrante porque mediante la palabra construimos realidades, al nominar y designar vamos construyendo identidades marcadas con una connotación negativa sobre determinadas personas re-construyéndolas en criaturas reprobadas. Por ello para mí es relevante el generar una instancia de reflexión desde la fotografía artística ante la naturalización de este lenguaje violento que se dirige hacia la mujer, y que promueve el que establezcamos relaciones competitivas entre nosotras mismas en lugar de relaciones de apoyo mutuo. Aspiro a que nos cuestionemos el cómo nos tratamos las mujeres, como construimos relaciones desarticulando convenciones patriarcales que nos instan a que nos descalifiquemos, a que veamos a una compañera como un peligro en una supuesta lucha por un falo.

© Gabriela Rivera - "Pájara"
© Gabriela Rivera – “Pájara”

¿Qué viene ahora, qué podemos esperar próximamente en tu obra, algún proyecto en desarrollo?

Sigo desarrollando mi proyecto “Bestiario”, creo que me queda aún por explorar varios aspectos y construir más personajes bestias. Me gustaría exhibirlo el próximo año en una galería o museo (trabajo en eso), mostrando fotografías de 10 distintas bestias, imágenes de proceso de obra e instalaciones de las máscaras.

En paralelo sigo trabajando un proyecto que nace del mismo llamado “Cría Cuervas” en el que me retrato junto a mi madre y mi hija, con máscaras elaboradas de piel de pavo y pollo, cosidas con hilo negro. Reconstruyendo y revisitando el rito de la costura. Actividad desempeñada por mi madre, y que ví ejecutarla durante toda mi vida. Es mi homenaje y a la vez un reclamo a las maternidades, sobre todo a la transmisión de determinados valores en la crianza de índole más bien autoritaria. Buscando poner en evidencia el mito de la victimización de la madre, esa madre a la que le sacamos los ojos y de la que no agradecemos sus cuidados.

Además sigo desarrollando un proyecto llamado “Modificaciones Corporales del Patriarcado”, en el que comencé a autorretratarme luego de un año sin depilarme. Son retratos de distintas partes del cuerpo con una estética e iluminación publicitaria, aludiendo al género del “Beauty”, el que particularmente me parece demasiado atractivo por la osadía de su nombre. ¿Qué tipo de fotografía puede arrojarse el título de autodenominarse “Beauty”, obviamente una dedicada a exhibir a la mujer como sujeto pasivo, fotografiada para el deseo fálico heteronormado, y con fines de mercado, y peor aún donde la mujer es ultra retocada para borrar cualquier imperfección cutánea. Acá busco hacer un contrapunto con la monstruosidad que se ha tornado para las mujeres su propio cuerpo y en particular sus pelos. Se nos ha enseñado por convenciones culturales que debemos extirparlos y depilarnos, porque ellos son horribles. Así dentro de nuestro propio cuerpo está presente la monstruosidad y la eliminamos cada vez que nos depilamos. Esos vellos nos recuerdan nuestra animalidad y algo más tabú aún, nuestra difusa identidad de género.

© Gabriela Rivera - "Víbora"
© Gabriela Rivera – “Víbora”
© Gabriela Rivera - "Víbora"
© Gabriela Rivera – “Víbora”

Enlace: www.gabrielarivera.blogspot.com

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