Elefantes, osos, lobos y venados son los protagonistas de la obra de la joven fotógrafa Dara Scully. Desde España, la artista autodidacta de 22 años nos sorprende con su encantadora obra, manifiesto de su rica imaginación que desborda energía y sensibilidad. Ya sea en sus escritos, fotografías o ilustraciones, Dara sabe cómo tocar al niño que interior que habita dentro de cada uno de nosotros. Al respecto, conversamos con ella en esta entrevista.

¿”Dara Scully” es tu nombre real o un seudónimo?

Fue en su día un seudónimo que, con el tiempo, ha llegado a ser más real que mi nombre real. Podríamos decir que es mi cara creativa, y teniendo en cuenta que lo creativo ocupa prácticamente toda mi vida, al final es el nombre que me representa.

¿Hubo un instante clave en tu despertar creativo?

En realidad no sabría decirlo. No hay un momento clave, simplemente un día me di cuenta de que estaba haciendo fotos y disfrutaba con ello.

Pero todo se inicia experimentalmente ¿no?

Claro, soy autodidacta, lo poco que sé lo he aprendido a base de experimentar y descartar infinidad de fotos. Además creo que es la mejor manera de aprender, pues estás abierto a cualquier posibilidad y no te limitan las normas que tienden a imponerte en las escuelas.

Totalmente de acuerdo, creo que para un espíritu creativo no deben existir limitantes de ningún tipo. Ahora, pensando en tu trabajo, ¿de qué manera nacen los conceptos que dan vida a tu portafolio?

Quizás suene típico, pero generalmente es como la bombilla que se enciende de repente. Estoy muy sensibilizada a la imaginación (además de fotografiar, también escribo y dibujo) y la mayor parte del tiempo tengo escenas desarrollándose en mi cabeza. Algunas gritan ¡Quiero ser una foto! y entonces me veo a las 5 am haciendo un boceto en mi libreta de lo que será la fotografía.

De hecho, hay algo muy cándido y natural que distingue a tu trabajo, ¿cómo has logrado desarrollar este estilo y qué buscas provocar a través de él?

En mis imágenes busco un guiño de complicidad. Hago un tipo de fotografía muy concreta que no gusta a todo el mundo, pero que le es familiar a quienes sí la aprecian. Algunas personas tenemos un niño interior dentro, y creo que ese tipo de gente, cuando ve mis fotografías, siente que su niño interior se reconoce en lo que está viendo. Creo que es eso lo que me gusta conseguir con mis fotografías, que la gente piense que tener un elefante en tu jardín es la cosa más normal y encantadora del mundo.

Y lo es, ¿quién no ha soñado con tener un elefante o un oso en su propia casa?

Yo creo que incluir animales en mis fotografías tiene un poco que ver con los amigos imaginarios de los niños, o con los monstruos amables de las películas infantiles. Cuando ilustras es sencillo dibujar cualquier tipo de ser, pero en fotografía es un poco más complicado. Los animales son un recurso sencillo y además creíble que me permite captar esa idea de la lealtad que existe en estas figuras que describo anteriormente.

También posees series que no están protagonizadas por animales…

Así es, en el caso de estas fotografías “más adultas”, lo que me mueve es la sensación de pérdida. Retratar la deriva, el dolor en silencio, no para transmitírselo a nadie sino como una historia, como si narrara usando la lente en lugar de palabras.

Pero en general, todo este universo tan íntimo y naturalista, ¿en qué se inspira?

En el mundo de la ilustración. Me gusta el reto que supone usar la fotografía para retratar el mundo en el que habita la imaginación de un niño. No hay un autor concreto que me inspire, sino múltiples esencias que encuentro en la obra de muchos autores.

¿Cuál crees que es la relación entre el arte y la naturaleza en la fotografía?

Supongo que más que una relación objetiva entre ambos conceptos, lo que hay es infinitas visiones según quién toma la fotografía. Hay quien se apoya en la naturaleza por simples cuestiones estéticas y quien basa toda su obra en esa conexión que se supone que tenemos con ella. En mi caso, la naturaleza representa libertad, tanto física como imaginativa, además de un recurso estético.

¿Tienes algún trabajo preferido?

Creo que si tuviera que quedarme con una sola serie, elegiría “Winter in my bones”, por ser las primeras fotos con las que me sentí realmente orgullosa. Tienen poco que ver con lo que generalmente hago ahora, pero siempre me transmitirán una idea que me remueve cada vez que la encuentro en otras fotografías.

¿Fue muy difícil lograr la estética perfecta?

Sí, la sesión fue más compleja de lo que parece, más por las condiciones del día que por la dificultad de las fotos. Aunque no se aprecie, era diciembre y hacía un frío del demonio, ¡por no hablar de que la bañera estaba llena de caracoles!  Sin embargo, fue una de esas cosas que sabes que tienes que hacer, así que desnudarme en diciembre a dos pasos de mi pueblo (con sus respectivos mirones) se convirtió en algo tan natural como tomarse un helado en verano.

Eres muy joven y estás llena de energía e ideas. ¿Crees que la fotografía española necesita de este ímpetu para lograr un mayor grado de identidad? ¿Existe mucha segmentación en ella?

Creo que hay “dos fotografías”, una más academicista y otra más a la vanguardia, más autodidacta. Creo que falta una conexión entre ambas, que las escuelas se alejen un poco de la rigidez de las normas y apuesten por la originalidad. No puedo hablar por todas, claro, pero sí que existe esa tendencia a unificar que tiene como consecuencia que muchas de las fotografías de fotógrafos que se han formado en escuelas sean muy parecidas entre ellas, como si no tuvieran personalidad. Creo que estaría bien que se apostara por el desarrollo de un sello propio y se abrazara cualquier tipo de técnica que permita conseguirlo. Es decir, que se elimine ese cierto desprecio que se tiene por algunas técnicas no consideradas “puras” y que se abran los ojos y los brazos a cualquier forma de fotografía que permita expresar aquello que queremos expresar, que es, a fin de cuentas, lo que realmente importa.

En tu caso, ¿cuáles han sido los mayores retos ya sea técnicos o de difusión?

Principalmente he encontrado dificultades a la hora de poder realizar ciertas fotografías. Cuando no cuentas con un equipo detrás hay cosas que se te quedan grandes (desde localizaciones hasta vestuario) y tienes que apañarte con lo que puedes. No deja de ser un reto, pero a veces me gustaría que las cosas resultaran un poco más sencillas.

¿Cuáles son los próximos proyectos y los sueños de Dara Scully?

En este momento estoy centrada en seguir aprendiendo. Creo que aún me queda mucho camino por recorrer antes de ponerme objetivos más serios, pero sí que me gustaría más adelante encontrar un hueco en este mundillo, uno ni muy chico ni muy amplio, que me permita ser quien soy fotográficamente hablando. Sería encantador ver a todos mis muchachos en una exposición. Orgullo de madre, o algo así. Pero no quiero decirlo muy alto, ¡que dicen que si revelas tus sueños luego no se cumplen!

Enlace:www.flickr.com/photos/darascully

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