Chi Peng (30) es un prodigio de la fotografía contemporánea china. Un artista que explora en su obra las consecuencias psicológicas tras el cambio cultural, político y social de su país natal: desde una antigua nación agrícola a una superpotencia industrial y urbana. Criado en la nororiental ciudad costera de Yantai, Chi Peng proviene de una familia de nivel socioeconómico medio. Su madre trabajaba en un banco y su padre era administrador de un periódico local; solía visitarlo a diario e inmediatamente se sintió atraído por el poder de las imágenes y los textos. Durante su adolescencia, Chi Peng contempló asombrado cómo las calles eran saturadas de publicidad, películas y pop cultural “made in en occidente”. La era de la persuasión se manifestaba en los medios generando formas de consumo masivo, y con ello nuevos métodos de manipulación. Paradójicamente, se orquestaba un interesante espectro de posibilidades donde una libre expresión artificial se asomaba, atrayente e indómita.

© Chi Peng

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Entre tantas luces, Chi Peng supo cómo brillar. Tras su paso por la Central Academy of Fine Arts en Beijing, China, se propuso romper el estado de control, contar historias sobre el dolor, el despertar de la conciencia, el paso de la infancia a la adultez, la sexualidad y los dramas de su generación, sin olvidar las turbulencias del pasado ni ignorar las huellas de una China con 3000 años de existencia. Es por ello que gran parte de su trabajo alude a la dinámica del progreso económico, tecnológico y social, algo que cuestiona en sus imágenes mezcla de realidad e imaginación. Su fotografía se organiza en base a sus emociones, las que matiza con la aparente incertidumbre del hombre que combate contra el hombre. Algo visible en “Consubstantiality”, una serie de desnudos hermafroditas en blanco y negro; imágenes imperfectas, emblemas de la dualidad interior y de los deseos en conflicto. Pronto el color se hace presente en “Sprinting Forward”, piezas donde sus personajes siempre son vistos huyendo de un ataque de aviones en color rojo. Una obra que nos habla sobre las falsas expectativas en torno al presente y el futuro, así como las tensiones que acompañan la adolescencia, la presión para lograr los sueños inconclusos de los padres y, por supuesto, el miedo al fracaso.

© Chi Peng

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Gran inspiración fue su propia experiencia: Creció sin hermanos y tuvo que afrontar las consecuencias de la denominada “política del hijo único”. Ello explica su múltiple serie de autorretratos, como el humor en “I Fuck Me”, donde literalmente tiene sexo con él mismo en lugares públicos, incluyendo una cabina telefónica, un baño y una oficina; o en “Mirage and Catching”, donde parece contemplar extrañas tendencias narcisistas. Una obra con tan nivel de profundidad, merecía un contacto más cercano con el artista. Luego de presentar una exitosa exposición individual en el Museo Groninger de Holanda, Chi Peng está de vuelta en Beijing y con gusto conversa con nosotros.

© Chi Peng

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A esta altura de tu vida, supongo que ya tienes una clara definición sobre tu real vínculo con la fotografía… ¿qué simboliza para ti?

La fotografía es sólo una tecnología, no tiene una vitalidad muy fuerte. Quiero expresar un concepto no la tecnología en sí misma, ni necesariamente la idea de lograr un umbral, ya que mucha gente que viene a mi vida no podría traspasarlo…difícilmente podrían entenderlo. Los resultados les harían agachar la cabeza, atados a su propia ridiculez, sin la capacidad de escuchar emociones reales.

Entonces lo que anhelas como artista va más allá un medio o un formato…

Tengo el sueño de llegar más allá, quiero traspasar los límites de la realidad, de hecho lo que anhelo tiene cierta distancia con la fotografía, pero me he acostumbrado a expresarlo de esta forma, quizás porque me es más fácil de obtener.

© Chi Peng

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A tu obra, ¿qué pensamiento crees que le hace justicia?

“Lo más difícil de soportar en la vida es sentir la real sinceridad”.

Todos tenemos obsesiones, ¿cuál ha sido la tuya?

Me forcé a ser un perfeccionista y tengo una visión muy específica de lo que es la perfección. Siempre pensaba que era el fin del mundo cuando alguien me decía que no era lo suficientemente bueno. A veces sentía que no era necesario ser así. La gente sensible no es feliz, es bastante miserable. Sus requerimientos de perfección no acaban jamás…

Y esta demanda por perfección, ¿a qué la atribuyes?

Quizás a la dicotomía entre apoyo psicológico o fisiológico, a la secreción de una reacción química o al deseo de mantenerse en la vanguardia….

Una naturaleza reflexiva y sensible como la tuya seguramente tiene una conexión especial con lo onírico. ¿Influye lo que sueñas?

El proceso de realizar una obra es tal cual como se me representa en mis sueños. Por supuesto, un sueño puede o no tener sentido. Quizás puede ser sólo un sin sentido.

© Chi Peng

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¿Qué palabra define mejor tu serie “Consubstantiality”?

Dualidad.

En este trabajo, como en “I Fuck Me” el sexo es un gran protagonista, ¿qué implicaciones tiene para ti?

Para mí el sexo es como un chicle. Disfruto su dulzura y su sabor, pero lo puedo botar en cualquier momento y meterme otro nuevo distinto a la boca. Sin embargo, el chicle no puede resolver los problemas que el mismo chicle no está capacitado para resolver. Yo casi no encuentro un sentido a la vida de la gente normal. Me reúso a tener sexo en general, a ese sexo que uno ve como una actividad simple y mecánica. Lo que yo requiero es mucho más, aunque tengo una gran cantidad de parejas potenciales, esos que están en mi memoria son muy pocos. Ellos parecen pasar por una fotocopiadora: sólo quedan las sombras y el original se va contigo…

© Chi Peng

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En el pasado, ¿qué podrías contarnos sobre tu experiencia en la Central Academy of Fine Arts?. ¿Te ha ayudado a transgredir tus propios límites?

No, en la academia había un sistema muy antiguo y con poca capacidad para permitir que la sangre joven fluyera rápidamente. La mayoría de las personas ignoraban las lecturas, se cegaban o anulaban las intervenciones inteligentes de los jóvenes.

Entonces, ¿qué rol cumplía el profesor?

El profesor es  simplemente una necesidad de ocupación humana, recuerdo que la mayoría no era una gran inspiración, qué es lo primordial para ser un buen instructor…

© Chi Peng

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Y el estudiantado, ¿sentías que era una especie de “masa” imperturbable, un rebaño….?

Es muy difícil hablar acerca de los estudiantes chinos, de cómo se les llegó a dar una actitud justa hacia su propio medio ambiente y sus iguales, sin ser forzados a la mutilación, al asesinato arbitrario que ha sido considerado -hasta hoy- como algo misericordioso. Desde otro punto de vista, los estudiantes son incompetentes…

¿Por qué?

Porque si el estudiante es fuerte, los profesores no son tan arrogantes.

Seguramente esta falta de arrojo se debe a que la base de la mayoría de los sistemas educativos es siempre una jerarquía inamovible…

Claro, el sistema educativo en nuestra sociedad no le permite a la gente tener carácter. Nuestra educación de infancia es legalista y auspiciosa; hay demasiada modestia y paciencia, casi ignorando la verdadera esencia de la humanidad: La existencia personal. Este hábito del que hablamos ha seguido vigente por miles de años y no pareciera cambiar.

© Chi Peng

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La verdad no creo que cambie, ni en tu cultura ni en la mía, esa es la forma de vida que impera, es mejor para las altas esferas de poder mantener a la gente con una “falsa felicidad” entre sus manos. ¿No crees?

Lamentablemente se hace a los débiles más débiles y a los desenfrenados más desenfrenados. Quienes por mucho tiempo han sido víctimas del Confucianismo son muy egoístas. Vivimos en una era laboral donde los profesionales hablan de “ética” cuando en definitiva estamos profanando una nación, la cual ha caído casi hasta el punto de perder no sólo su miedo y su tristeza, sino también su carácter. Palabras un poco duras, pero que no son exageradas. Las sonrisas -mucho más parecidas a una carcajada- se mezclan con una gran cantidad de maldad e hipocresía, pero su corazón es como un gas explosivo que no se puede ocultar para siempre…

Enlace: www.chipeng.com.cn

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