Como una “fotógrafa y retocadora adicta al té y amante de lo extraño”, así se define Catherine Day, inquieta  artista londinense que nos invita a conocer su trabajo estilizado y puro, a ratos fantasioso e incluso bizarro. Conversamos con Catherine sobre moda, belleza y desnudos, temas que forman parte de su original portafolio inspirado en sus pensamientos, sueños y pesadillas más profundas.

Catherine, ¿cuándo obtienes tu primera cámara?

Tenía alrededor de seis años cuando mi padre me regaló su vieja cámara de 35 mm para utilizarla. Estaba tan emocionada que sin querer abrí la parte de atrás, se salió todo el rollo y se veló la película. Fue bastante divertido, afortunadamente, lo hago un poco mejor desde entonces.

Dime, cómo ha sido tu proceso de conocimiento en torno a la disciplina fotográfica, ¿fue un enamoramiento constante o hubo dificultades en tu camino?

Todo comenzó con mis estudios de fotografía como parte de un curso de arte y diseño en Redcar & Cleveland College,  luego entré en la carrera de fotografía publicitaria y editorial en la Universidad de Gloucestershire. En ella conocí a mi gran mentor Mike Knifton. Debo confesar que al comienzo realmente odiaba la fotografía porque me costaba entender aspectos más técnicos y me frustraba. Fue Mike quien me empujó a seguir adelante, me habló y pasó mucho tiempo conmigo enseñándome los puntos más finos de esta disciplina hasta que realmente capte su esencia. ¡Desde entonces no puedo dejar mi cámara boca abajo!.

Y hoy qué te mueve artísticamente…

Siento una gran pasión por la crear imágenes de moda y belleza con un toque oscuro e inusual. ¡Me encanta la idea de hacer pensar al espectador, o simplemente dejarlo esperando o más nervioso de lo normal!.

Cuéntame sobre tu vida en Londres, ¿cómo organizas tu tiempo entre sesiones de fotografía y retoque?

Cuando se trata de sesiones fotográficas la jornada se torna muy agotadora. Me levanto temprano para ir al estudio y llegar dos horas antes de lo previsto, con el fin de conseguir que todo esté listo y organizado. Posteriormente, llega el equipo y bebemos una ronda de té y café. Nos sentamos a discutir los diferentes aspectos del trabajo que estamos haciendo para decidir el orden en el que dispararemos. Siempre fotografío conectada a un computador de manera que podemos ver instantáneamente cada imagen y decidir sobre cualquier cambio. Pronto, repetimos la ronda de té y café para comenzar nuestra próxima sesión y continuamos el proceso hasta terminar. Entonces nos damos un descanso para relajarnos un rato, mientras tomamos más té y café, ordenamos el material y nos despedimos. Sagradamente me voy a procesar cada uno de los archivos mientras que el estudio resuena con una buena cuota de rock pesado. Luego me largo a casa, pongo una película y me hago otra taza de té, miro las imágenes finales, inicio los retoques y ajustes iniciales. Dependiendo si tengo o no insomnio, sigo con la sección de retoques más avanzada hasta quedarme dormida. En cuanto al retoque, es un tema mucho más relajado sobre todo si puedo poner películas o escuchar música de fondo, trabajar en red o ver mis e-mails.

Reflexionando entre tanta actividad diaria, ¿qué rescatas de tu evolución como creativa y fotógrafa?

Oh, wow, ¡eso es extremadamente difícil de responder! pero probablemente sería la sensación de liberación. La fotografía es un proceso muy catártico así es cuando estoy haciendo mi trabajo lo uso como una forma de expresión y arte personal.

Y esta forma de expresión ¿en qué se inspira?

En cualquier persona que muestre fuerza de mente y carácter, aquellos que pueden hacer su visión realidad y sobrevivir a situaciones difíciles. Hay fotógrafos cuyo trabajo me encanta; la alta calidad de su obra influye en mí de forma positiva para seguir empujándome hacia la creación de nuevas imágenes que nacen a partir de mi propia vida y experiencias. Mi trabajo no siempre tiene un mensaje que transmitir, pero me gusta generar a través de él algún tipo de diferencia con la esperanza de mostrar a la gente que lo extraño es maravilloso…

“Lo extraño es maravilloso” sería una buena frase para describir tus proyectos, la mayoría de ellos vinculados a la belleza,  y por supuesto, al mundo de la moda. ¿Cómo surge tu interés por develar tu propia visión sobre esta industria global utilizando modelos lejanas a los patrones tradicionales?

Siempre he amado la moda, es fascinante ver cómo los diseñadores crean cada ítem: desde su inspiración para el concepto inicial hasta el proceso que permite desarrollar una pieza final. No soy fan de las modelos alternativas, pero si me gusta lo sutil y distintivo que las aleja de lo estrictamente comercial. Me atraen las mujeres poco convencionales que tienen una diferencia o rasgo peculiar…

¿Eres muy meticulosa a la hora de elegir a tus modelos?

La verdad es que puedo ser bastante exigente, pero no me importa si la modelo en cuestión ha sido publicada o no, su edad, los años o días de experiencia. Todas son bienvenidas a ponerse en contacto conmigo a través de mi correo electrónico: info@catherine-day.com.

Hablemos sobre tu serie “Amè Solitaire”, ¿qué podrías contarnos respecto a ella?

“Amè Solitaire” surge de un concepto inicialmente creado por el artista Bonnie Wood. La idea básica es el suicidio, a pesar de que existen muchas más percepciones implicadas, que las dejo para mí pues temo sean malinterpretadas.

¿Qué cámaras utilizaste para llevarla a cabo?

Para esta serie utilicé una cámara Mamiya 645DF con una DM33 digital. Hasta ahora es mi sistema de cámara favorito, la calidad es excepcional.

Sobre aspectos ligados al retoque digital, supongo que Photoshop es una carta segura a la perfección…

¡Absolutamente vital! Mis imágenes pasan la mayor parte del tiempo en post-producción, una parte muy importante del proceso fotográfico que me permite traer totalmente mis ideas y visiones a la realidad. ¡Me encantan los píxeles!.

¿Qué te depara el 2011?

Mis planes a futuro implican la dominación del mundo, pero estoy empezando con pequeños pasos. El primero de ellos es un libro de arte en colaboración con el fantástico artista del maquillaje, Shell Clapham. También estoy trabajando en una serie de imágenes publicitarias para Mamiya. Tengo algunos otros proyectos que debo poner en movimiento, pero son por ahora… un secreto.

Enlace: www.catherine-day.com

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