Originario de Talca, el fotógrafo chileno Carlos Burboa se traslada a los 17 años a Valparaíso con el fin de estudiar Diseño Gráfico en la Universidad de Playa Ancha. Después de un par de años en la carrera, se dio cuenta que no era lo que realmente quería, así es que se cambió a Licenciatura en Arte en la PUCV, lugar donde se enamoró de la fotografía, disciplina a la que fácilmente podía unir su veta como ilustrador.

Fue así como hace tres años, Carlos se mudó a Santiago para unirse al equipo de Revista Caras Temas, una experiencia que le sirvió para dar vida a un trabajo posteriormente galardonado el concurso nacional de arte digital de Revista Paula. Desde entonces, desarrolla una carrera freelance publicando sus proyectos en Arte al Límite. “El resto fue como bola de nieve: aparecieron varios trabajos para el extranjero, con diseñadores nacionales y agencias”, nos cuenta.

Hoy la rutina de Carlos depende del día; a veces ocupadísima y sin parar hasta la noche, llega a casa a descansar o a dedicar largas horas al proceso de edición, mientras observa referentes para futuras propuestas de imagen. “Mucha gente se asombra de lo rápido que termino las fotos, como dijo un amigo modelo una vez: tienes las fotos editadas antes de tomarlas”, señala ad portas de esta conversación.

Carlos, ¿cómo se dio esta experimentación fotográfica durante tu carrera de Licenciatura en Arte?

Recuerdo que tomé el ramo de fotografía como un optativo y de pronto me di cuenta lo maravillado que estaba con el tema y comencé a experimentar con fotos más de “moda” (y digo de moda entre comillas porque era cualquier cosa en un comienzo) mezclando conceptualidad. De ahí empecé a mejorar técnica, conceptos y por supuesto edición. Mientras más trabajos de otros revisaba, más me apasionaba el tema.

¿Sientes que ambas carreras te han ayudado a conseguir tus objetivos como creativo?

Ambas carreras me han ayudado mucho, en diseño aprendí conceptos más técnicos que me facilitaron la diagramación de mis trabajos, y en arte, los conceptos y el no tener miedo a experimentar.

Actualmente, ¿qué es lo que más disfrutas de ser fotógrafo?

La creación.

Y de esta creación, qué etapa es tu preferida…

Al menos para mí, quizás debido a las carreras que estudié, el proceso creativo al momento de inventar una sesión y la posterior edición son mis momentos favoritos.

Arte versus fotografía, ¿cómo ha sido unificar tan disimiles visiones y dirigirlas a explotar un aspecto como la moda?

Es muy distinto estudiar fotografía a estudiar arte y dedicarte a la fotografía, ya que tienes visiones diferentes. Creo que es un poco lo que ocurre con Pilar Castro, con quien fuimos compañeros de carrera. A nosotros no nos enseñaban a trabajar la fotografía de moda, era casi un pecado, por lo tanto tuvimos que buscar nuestra propia forma de expresarnos en esta área.

Por otra parte, ¿de qué manera incorporas la ilustración a algunos de tus trabajos casi surrealistas?

La ilustración es mi otra gran pasión, claro que nunca la llevé a un contexto más profesional como la fotografía, pero aún es algo que hago y que amo. Comencé a dibujar en el colegio, de hecho eso me motivó a entrar a diseño gráfico, pero luego con el tiempo me di cuenta que la fotografía es una buena manera de introducir la magia de la ilustración en “la vida real”, una mezcla que acá, al menos no estaba muy explotada.

Hablando de ello, qué nos podrías contar sobre BUKO y las propuestas visuales que has creado con Kevin Kobek

BUKO comenzó después de varios años de trabajo con Kobek, un día decidimos ponerle nombre a esta dupla que se retroalimentaba con el talento del otro. Kevin como diseñador siempre ha sido sumamente creativo y sin miedo a experimentar, eso fue lo que nos unió en un comienzo. Con BUKO siempre tratamos de mostrar cosas que el resto no se atrevía a hacer por miedo al que dirán, intentamos jugar con la sensualidad y sexualidad a través de referentes como Steven Klein, lo cual nos trajo más de algún problema, pero la gran mayoría entendía y le encantaba. Actualmente seguimos trabajando juntos pero BUKO se encuentra en stand by.

¿Se puede transgredir el concepto belleza legitimado socialmente con el fin de lograr una foto de moda fuera de norma?

Por supuesto, entrelineas se puede mostrar que las fotos de moda no siempre tienen que cumplir con “lo bonito”, que se puede ser transgresor y agresivo o súper conceptual. Es sólo cosa de mirar por la ventana y ver que allá afuera (del país) se hacen cosas sumamente interesantes.

¿Tienes algún tipo de ritual para comenzar a disparar?

No, sólo parto con referentes, luego en la sesión -en el caso de trabajar con Kevin- vemos conceptos en común que se quieran representar, pero en la mayoría de los casos sólo fluye. Muchas veces parto con una idea y el resultado es algo sumamente diferente que me encanta más que el concepto original. El resto ya es trabajo de edición… donde ocurre el resto de la magia.

A estas alturas de tu carrera, ¿crees que podrías definir tu estilo?

Describir mi estilo es complejo, quizás podría ser “experimental”, aunque tampoco me satisface ese concepto ya que hay un montón de gente que está experimentando en fotografía. Creo que mi estilo es simplemente el de Carlos Burboa.

Y qué inspira a Carlos Burboa…

Me inspiran muchas cosas, desde música hasta el cómic. Siempre estoy viendo referencias, por supuesto tengo fotógrafos que me encantan por lo que proponen, como Steven Klein, Andy Houghton, Kay Z Feng o Terry Richardson, éste último principalmente por como juega con la sexualidad y se ríe de la misma. En sus trabajos más que la producción de la foto importa la actitud; pienso que en Chile falta mucho para que ello se entienda bien y no espante a la gente.

¿Falta irreverencia en la fotografía de moda made in Chile?

Me da un poco de miedo responder esto para no herir sensibilidades, pero la verdad, encuentro que esta un poco atascada. Volviendo a lo que decía anteriormente, no siempre la fotografía de moda tiene que cumplir con los parámetros establecidos de lo que debe ser bonito o suave para que sea adecuado. Creo que Chile ha sido consumido en parte por un círculo vicioso, donde los clientes creen que mientras más suave es la foto, más moda es. Por lo tanto, eso es lo que hace la mayoría de los fotógrafos. Y aclaro que no por eso se hacen malos trabajos, ni mucho menos, hay una infinidad de gente increíble en el país.

Hace falta una cachetada de realidad en imágenes, ¿quizás?

Claro, siento que hay miedo a la agresividad y a la sexualidad en la fotografía chilena, por ejemplo Tom Ford, CK, D&G -entre muchas otras importantes marcas – explotan esto al máximo y nadie se tapa los ojos o tiene miedo de sus campañas, sino todo lo contrario.

Acabadas de mencionar un tema no menor y uno de los mayores desafíos presentes en este mercado: avanzar hacia nuevas experiencia en torno a lo visual. En tu caso, ¿cómo ha sido buscar este equilibrio entre lo que piden tus clientes y lo que ofreces como artista?

He tenido que buscar un punto medio donde pueda mantener mi estilo y a la vez volverlo comercial para el país, además en Chile no son muchos los fotógrafos enfocados a la fotografía masculina que es donde puedo decir está mi fuerte.

En esta línea, ¿algún proyecto favorito?

Todos me entregan satisfacción al momento de verlos terminados o funcionando, pero si tuviera que nombrar uno creo que BUKO ha sido un buen proyecto que ha sacado lo mejor de dos creativos.

Cuáles son los planes que tienes en mente para el resto del año…

Ahora sólo las producciones semanales que realizo y quizás una gran exposición pronto, aunque aún está en “veremos”. En cuanto a planes a futuro cercano, seguir estableciéndome como fotógrafo y aportando con mis trabajos. Y en un futuro lejano, irme al extranjero a especializarme en fotografía masculina, ya he recibido algunas ofertas para trabajar en Nueva York o España, así es que ahí veremos qué ocurre.

Enlace: www.flickr.com/photos/carlos_burboa

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