Camo Aguilera a.k.a Camography es un fotógrafo colombiano de 28 años que sorprende con sus series plagadas de conceptos que no dejan a nadie indiferente. Entre la moda y la cotidianidad, sus “Camografías” patentaron un sello personal que lo ha hecho conocido en la industria latinoamericana gracias a capturas que seducen por su arriesgada propuesta visual, la que incluso lo ha llevado directo a la censura. Su día a día es el de un artista independiente que se mueve entre la industria fashionista y el arte, disciplinas que el medio tradicional considera incompatibles, pero que en sus manos se fusionan para convertirse en un profundo documento visual de una generación en trance, una reflexión de nuestros tiempos. Pero, ¿qué disfruta en su cotidianidad el primer fotógrafo de moda en participar del Salón Nacional de Artistas? Simple. Recorrer La Macarena, el barrio bohemio de Bogotá, para tomar un buen café o un jugo de naranja, mientras navega a través de la red en compañía de su MAC. “Algún día me gustaría retratar este trayecto en imágenes”, nos cuenta al tiempo que ojea su nueva Purple magazine, a punto de iniciar esta entrevista.

Camo, ¿es un legado tu amor por la fotografía?

Así es, todo comenzó con unas diapositivas que heredé de mi padre y su proyector…

Pensando en tu infancia, qué tanto influyó tu educación en tu forma tan transgresora de marcar pauta a través de tu trabajo…

Sólo tengo dos palabras por decir: “OPUS DEI”, saquen sus propias conclusiones.

Es evidente en el resultado, pero ¿cómo se genera este tránsito que finalmente te invita a explorar la moda?

No sé cómo ocurra en los demás países latinoamericanos, pero presiento que pasa lo mismo que aquí en Colombia: la industria de la moda o su mainstream está tendiendo a inclinarse hacia nuestro lado, al de los que compartimos cierta estética fotográfica. No fuimos empujados hacia ella, la industria vino a buscarnos.

Si lo que busca la moda en Camo es estilo, ¿cuál crees es la forma apropiada de definirlo?

Es como una banda de rock. Decir que hago “dream pop post noise punk indie alternativo” es muy complicado, creo que hago camografias eso me diferencia.

Y cuál es el motor que nutre estas “camografías”…

Admiro a muchos personajes, cada uno pertenece a una época de mi vida. Por ejemplo, cuando estudiaba a los cineastas y artistas contemporáneos me inspiraban Wim Wenders, Joseph Beuys, Wolfgang Tillmans y Nan Goldin.

MTV ¿también ha sido una influencia?

Claro, pertenecí a la generación MTV -cuando era muy buena y yo muy jovencito- así es que los videos musicales noventeros me llenaron de imágenes muy vanguardistas.

¿Y hoy?

Ahora que ya tengo un estilo propio me gustan fotógrafos como Juerguen Teller, Ryan Mcginley, pero aveces llega la época en que uno dice “kill your Idols”, eso te ayuda a enfocarte más en ti mismo, algo muy sano.

Pero hay elementos que vuelven circularmente una y otra vez, ¿no?

Por supuesto, siempre estarán allí los amigos, el sexo, los amantes, los viajes, la ciudad, la vida cotidiana, los calzoncillos, la música -desde los Stone Roses hasta bandas actuales como Mock & Toof, pasando por Los Pixies y Los Pumpkins-; la moda y el arte como uno solo,  el centro de Bogotá y su avenida séptima, la playa de la ciudad que me vio nacer (Cartagena de indias), sus calles de ámbar en las noches, su brisa decembrina  y el barrio en el que hoy vivo: La Macarena.

Hablando de tu proceso conceptual, el que imagino muy variado, ¿qué tan pensado está una vez que tienes la cámara en mano?

Creo que el concepto cuando ya llegas a una sesión debe estar más que concebido. Lo que hay que pensar es cómo voy hacer para que la foto -a pesar de que ha sido creada bajo muchos parámetros e ideas preconcebidas o referencias- tenga su propia alma y estilo y pueda llegar a encantar o perturbar.

¿Qué desafío motiva actualmente tu trabajo?

El mayor desafío es y será hacer que tu trabajo personal adquiera un significado más allá de un simple click y ganar dinero. El reto es crear un estilo propio, identificable para el resto de la gente y el medio y seguido por muchos. Esto no quiere decir fama, sino admiración. En conclusión hay que crear una estética propia y luchar por defenderla.

Hasta ahora, ¿cuál ha sido la mayor satisfacción profesional de Camo?

Tener un pequeño atelier donde invito a mis amigos y recién conocidos a ser camografiados. También lo utilizo para trabajo más comercial, mejor dicho es mi espacio. Un bello lugar en el ático de una casa antigua en el centro de Bogotá. Muy pocos tiene la posibilidad de poseer ese tipo de lugar de desaparecimiento y de trabajo al mismo tiempo, sobre todo en una ciudad tan grande y movida.

¿Cuáles son tus planes futuros?

Estoy trabajando en un projecto para el distrito de Bogotá, consistente en una revista sobre arte y moda.

Enlace: camography.tumblr.com

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