Buscar un equilibrio enfocado en la figura masculina es el concepto detrás del trabajo descarnado del talentoso fotógrafo y pintor Antony Crossfield, autor de una aventura corporal que da paso a inexplicables sensaciones.  De niño, este londinense de 39 años vivió en varios lugares antes de establecerse en Devon, Reino Unido. Ajeno a la parsimonia de la vida rural y consciente de que no llenaba sus expectativas, se muda a los 17 años a Londres y estudia en la Universidad de Westminster, lugar donde sus desnudos absurdos cobran vida buscando conciliar sueño y realidad.

© Antony Crossfield - "The invention of drawing"

Y es que cuando la escena artística aparece -en su mayoría- dominada por la figura femenina, el joven Crossfield rompe los esquemas, interesado en la mecánica del cuerpo imperfecto, vulnerable al paso del tiempo y la enfermedad. Una realidad que golpea fuerte sobre la mesa, mostrando que incluso bajo esta visión cruda y lejana a los sentimentalismos, existe un aura de extraña belleza.

© Antony Crossfield - "Foreing Body"

Es en los defectos, en los bultos, las deformaciones y las arrugas donde el artista imprime toda su energía, utilizando herramientas de retoque para exaltar la silueta humana llevada al borde de lo surrealista. Aunque su universo puede parecer a primera vista atroz y proveniente de las más alucinantes pesadillas, una segunda lectura nos invita a reflexionar en torno a la distorsión del cuerpo en la sociedad actual en un paralelo irónico que empodera un sistema de criaturas deformes y multiformes, seres que transitan entre escenarios imposibles que parecen obra de un pintor que cambia su paleta por un dispositivo digital. Sin duda un trabajo que vale la pena explorar en palabras del propio Crosffield, quien gentilmente acepta conversar con nosotros desde “La Bouche”, su café favorito en Londres.

© Antony Crossfield - "War Dance"

Antony, provocación, distorsión y subversión son las palabras que se me vienen a la mente cuando contemplo tu trabajo. ¿Cuándo surge este interés tuyo por crear imágenes que capturan universos alejados a la realidad en la que vivimos?

Desde que era niño he estado interesado en las imágenes. Siempre estaba dibujando y es esta disciplina algo que me mantengo haciendo hasta nuestros días. Todos los otros medios de comunicación parecen de alguna manera incómodos en comparación con un lápiz y un papel.

¿Y cómo llegas a la fotografía?

Llegué a la fotografía mucho más tarde. Mi interés por la fotografía fue, en cierto modo, un intento de combinar el enfoque del dibujo y la pintura. De hecho, la fotografía digital me ha permitido mayor fluidez y ha cambiado el proceso de producción de una imagen. Las fotos ahora pueden ahora ser rehechas y reformadas en el camino como si se tratara de una pintura o un dibujo sin fin.

© Antony Crossfield - "Inversion"

Hoy qué te conmueve de este rol tuyo como artista y cuáles han sido los mayores desafíos en esta ruta de perfeccionamiento profesional…

De ser artista me atrae la libertad de expresión, la sensación de ser capaz de decir cosas más allá de los límites aceptados y de las normas culturales y, por supuesto, la posibilidad de abrir nuevos caminos. Eso sí, la dificultad estriba en la creación de un espacio para permitir dicha libertad. Las limitaciones financieras y culturales a menudo inciden en ese espacio. Por ello parte del trabajo de un artista consiste en resistir a las fuerzas de la conformidad que tratan de coartar la expresión y las ideas.

© Antony Crossfield - "Mssing Mass"

Siendo entonces la libertad de expresión tu principal impulso inventivo. ¿Qué actividades diarias o personajes refuerzan esta necesidad tuya de generar nuevos contenidos en tus imágenes?

Yo diría que la  pintura ha sido una gran fuente de inspiración para mí. La pintura al óleo y su rica y larga historia han influenciado mucho mi obra, por ello intento ir cuantas veces puedo a la National Gallery de Londres, a contemplar esculturas, instalaciones  y obras de arte. También me interesa el cine, la literatura y la música, artistas y personajes como Rembrandt, Francis Bacon, Van Eyck, Christian Boltanski, Vija Celmins, David Lynch, Rachel Whiteread y Michael Haneke.

Y qué admiras de su trabajo…

Me gusta el arte que estimula tanto una reacción visceral como una respuesta conceptual en el espectador. Me inspira -por ejemplo- el arte que hace Christian Boltanski en una instalación o una escultura de Rachel Whiteread, a pesar de que es prácticamente imposible llegar a ese tipo de calidad.

© Antony Crossfield - "Foreing Body"

Hablando de estímulos, ¿qué efectos crees que provocan en el espectador tus cuerpos imperfectos paralizados entre sueño y realidad?

Espero que provoquen un montón de preguntas. Sobre todo porque en mi trabajo cuestiono muchos supuestos que tenemos sobre el cuerpo y su relación con uno mismo, así como la necesidad de examinar el vínculo entre fotografía y pintura. Gran parte de lo que hago es un intento de tomar una serie de dicotomías aparentemente contradictorias: la mente y el cuerpo, la naturaleza y la cultura, dentro y fuera, la pintura y la fotografía, la ficción y la realidad…simplemente trato de plantear distinciones.

Ahora, poniéndote en el rol del espectador, ¿cómo describirías tu obra?

Mi trabajo consiste en pintar con fotografías. Estoy de acuerdo con Howard Halle, cuando dice: “La pintura es una empresa filosófica que no siempre implica la pintura… una forma de organizar el mundo que no representa ni la verdad ni la ficción, sino más bien un poco de ambas”.

© Antony Crossfield - "Internus Munditia"

De qué herramientas te vales para lograr esta epopeya descarnada que es tu arte…

Utilizo herramientas digitales para pintar con la fotografía y explotar la tendencia inherente que tiene la cámara para falsificar las verdades que no se pueden capturar en una sola toma.

Qué podrías contarnos sobre tus personajes, estos seres multiformes que aparecen de la nada. ¿Por qué te centras en la figura masculina?

Por lo general son personas que conozco, principalmente amigos y familiares. Hasta ahora me he centrado en los hombres ya que estoy interesado en la historia del desnudo masculino.

© Antony Crossfield - "Foreing Body"

Justamente tu serie “Foreign Body” cuestiona las concepciones tradicionales de la corporeidad y del desnudo masculino en el arte. ¿Cuánto demora el proceso que da vida a cada imagen?

El proceso es muy lento, cada una toma varios meses en completarse. Por lo general, durante un largo período de trabajo me centro en la composición, los temas e ideas. El rodaje es relativamente rápido, dura un par de días. Los modelos se presentan ante la cámara por separado por lo que la combinación siempre tiene algún elemento de sorpresa cuando están reunidos en un único ordenador. A continuación, la post-producción se extiende como si se tratara de varios disparos unidos para crear la imagen…

De cierto modo, tu trabajo también plantea un gran reto a nivel digital…

Así es, la fotografía al convertirse en digital es más maleable, inestable y fragmentada y ello se refleja de forma ineludible en mis temas basados en la mutabilidad del cuerpo y la naturaleza fragmentada del yo, por lo que el uso de herramientas digitales está fundamentalmente ligado a estas ideas en las fotos.

© Antony Crossfield - "Inversion"

Viendo el resultado conceptual y técnico en “Foreign Body”,  ¿dirías que es tu proyecto preferido?

Estoy muy contento con este grupo de imágenes, pero también hay una serie en curso llamada “Inversion” que creo ha funcionado bastante bien. También existe “The Hunt”, imagen que aunque explora un aspecto bastante diferente de mi trabajo, es una pieza que me gusta mucho porque fue muy divertida de desarrollar sin por ello dejar de ser interesante fotográficamente.

© Antony Crossfield - "The Hunt"

Pensando en tus próximas producciones, ¿qué ideas tienes?

Tengo varios proyectos en fase de desarrollo, pero en realidad no puedo dar detalles sobre ellos. ¡No quiero arruinar la sorpresa!

Enlace: www.antonycrossfield.com

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