El fotógrafo chileno Aníbal Toro (1981) estudió Comunicación Audiovisual en Duoc UC Viña del Mar. Si bien posee conocimientos en iluminación y manejo de cámaras a nivel profesional, la fotografía en sí misma nunca tuvo una presencia importante, hasta hace tres años atrás, cuando luego de trabajar durante cuatro en el canal UCVTV, decide independizarse y dedicarse a sus proyectos personales.

En medio de tan importante resolución, Aníbal grababa el programa “Nuestro Ambiente” para la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. “Tres de la totalidad de los capítulos requerían realizarse en Isla de Pascua y tuve la mala suerte de viajar por una semana completa a cubrir las actividades que se desarrollarían. Entonces me dije: no puedo ir a la isla sin una cámara de fotos decente, posiblemente sea la única vez en la vida que tenga esta posibilidad”, nos cuenta. Fue así como compró una Canon Rebel Xti, compañera perfecta para captar la esencia del lugar, sus paisajes y misterios.

Pero la historia no queda ahí. Una tarde Aníbal viajó con su equipo en dirección a la hermosa playa turística Anakkena. En un escenario idílico de arenas blancas, aguas puras y palmeras, dos periodistas entraron al mar para refrescarse. Aníbal tomó su cámara y disparó varias fotografías. “Partió como un juego entre amigos, nos sentíamos en confianza y el resultado era sorpresivamente alegre para todos, pero había algo más… a medida que disparaba, sentía algo especial, algo nuevo que antes no había experimentado con otras actividades”, explica.

Bastó esa experiencia para que él se dedicara a investigar más sobre esta nueva pasión. Primero hizo books -con quienes quisieran participar- y tras un año logró fusionar su bagaje como comunicador visual y sus conocimientos de dirección, experimentando con luces de manufactura artesanal gracias al ingenio de su abuelo.

Entonces Aníbal vio con gusto cómo se incrementaron las solitudes para hacer books en la V región. Ya lo conocían como un buen fotógrafo, pero él aún no estaba conforme. “En el intertanto me gustaba ver trabajos de otros fotógrafos, compararlos con los míos y analizar el porqué seguían siendo mejores que los míos. Así invertí fuertemente para mejorar mis equipos y poder realizar mis ideas. Un amigo me dijo “la espada no hace al samurái”, refiriéndose a que no era necesario cambiar el equipo para mejorar mi fotografía, pero yo insistí en ello, sentía que necesitaba tomar esto en serio, darle un nuevo curso y hacerlo tan profesional como mi trabajo audiovisual”, asegura al contestar esta entrevista.

Aníbal, noto mucha pasión y entrega en el trabajo que realizas. Al parecer tu decisión de dedicarle tiempo a tus proyectos personales fue más que acertada. Dime, ¿qué buscas a través de la fotografía?

Me encanta crear imágenes que impacten a quien las ve, es importante para mi involucrar al espectador en la obra creada, no se trata sólo del fotógrafo y la modelo, sino también de quién la recibe.

¿Cuál sientes es el rol del fotógrafo?

Pienso que los fotógrafos somos una suerte de medio para que otros vean las cosas cómo nosotros lo hacemos. En el fondo, no busco que se compliquen analizando las imágenes, simplemente espero que sientan una cosquilla rica en la retina y unas ganas incontenibles de decir “wow”.

Cuando se trata de pensar nuevos conceptos, ¿quiénes son tus grandes referentes?

Creo que es bueno encontrar inspiración en el trabajo de otros, pero tampoco quiero “contaminar” mis ideas con conceptos o imágenes que ya he visto. Aunque es difícil innovar y crear cosas originales, es rico pensar que lo que has hecho es tuyo y no lo hizo otro antes. Pero diría que el trabajo de David La Chapelle abrió una nueva perspectiva en mí, me ayudó a sentir que sí es posible liberarte creativamente, que no es necesario satisfacer a un cliente o a la opinión común, sino que basta con ser fiel a tus creencias, gustos y sueños. También llamó mi atención el diseño de Gareth Pugh, las formas y la fuerza del blanco y negro.

¿Y localmente?

Localmente debo ser justo y decir que Simón País es total, su trabajo es suave y bello, verlo es como crema al paladar, lograr ese equilibrio exquisito es muy inspirador.

Hablando de tus sesiones, ¿con qué equipos te manejas?

Con una Canon 5D mark II y un par de lentes serie L profesionales.

Cómo describirías tu ambiente de trabajo perfecto…

Trabajo mucho en el entorno así es que intento que el equipo se sienta cómodo en los espacios que utilizamos. En el estudio, procuro tener calefacción, música, aromas agradables, luz suave y un sillón cómodo. Aunque no parezca importante, tengo la convicción de que en la medida que gano la confianza del equipo y de quien fotografío, puedo obtener los mejores resultados.

¿Cuál es la clave de la labor en equipo?

Es importante dejar un espacio para la opinión y la creatividad de todos. Suelo escuchar y hablar poco, confío mucho en el equipo para que ellos también lo hagan, creo que esa es la clave.

¿Y en cuanto a ideas?

Algunas ideas son personales, en general éstas tienen su génesis en sueños y visiones, pero suelen ser complejas de desarrollar porque requieren mucha producción. Se podría decir que mis ideas son caras (risas). En otros casos las ideas vienen del equipo, principalmente de Matías Cárcamo, diseñador de vestuario y encargado del estilo de las fotografías. Confío en su criterio para diseñar el look y elegir el vestuario, mientras yo intento que la iluminación sea acorde y armónica a esa propuesta.

¿Qué tan complejo es encontrar a la modelo perfecta?

Encontrar a la modelo idónea para el papel, es como buscar la actriz protagónica de tu película. Las modelos también tienen estilos, ellas también inspiran distintas ideas, sin embargo reconozco que no es fácil trabajar siempre con quién uno quiere, ya que la distancia y el tiempo nos juega en contra.

De hecho, has desarrollado varios proyectos conjuntos con Rebel, ¿cómo surge la posibilidad de trabajar con esta agencia?

La experiencia con Rebel ha sido muy curiosa. Me enteré de la agencia a través de mi primera musa, Camila Aguirre Burgos, quien ingresó a Rebel poco tiempo después de empezar a trabajar juntos. Con Rebel generamos una suerte de colaboración, ellos pueden contar conmigo para enviarles fotografías actualizadas de sus rostros, y yo cuento con su respaldo para trabajar con nuevos modelos. Indirectamente accedí a una infinidad de contactos que han podido conocer mi trabajo y ya desean participar en mis próximos proyectos, principalmente gracias a la plataforma de Facebook.

¿Te has sentido tentado por indagar en la industria de la moda?

Por supuesto. Lo que me atrae de la moda es el efecto de la mezcla de belleza, creatividad y pasión; disfruto que mi arte encaje en ello.

En cuanto a tu portafolio y pensando en la totalidad de proyectos que has efectuado. ¿Tienes alguno favorito?

Es difícil tener uno preferido, siento que estoy en constante evolución y no tengo ganas de parar y decir “ya está, me he definido”, nunca estoy en total conformidad con lo que hago, no sólo en la fotografía, siempre creo que lo que hice pudo ser mejor y eso me motiva a seguir creciendo. Pero quizás por su importancia, sería “Cami Scissors Hands”, fue mi segunda experiencia trabajando con la talentosa Camila Aguirre Burgos. Recuerdo que por temas de horarios nos juntamos un día de semana en la noche, tipo 20:00 horas. Resultó que Camila llegó a mi estudio junto a su madre, y al rato de disparar fotos nos reíamos juntos cuidando ser silenciosos porque su madre comenzaba a dar “pestañazos” largos, propios de la hora y el agotamiento, aunque de pronto ella despertaba y aparentaba estar muy atenta a todo lo que pasaba.

¿Cómo fue el proceso de producción para esta sesión?

Fue muy simple en comparación a lo que actualmente hago. En esa oportunidad simplemente acordamos juntarnos y hacer fotos “choras”. Le desordené el pelo y cuando la vi no pude evitar recordar al personaje de Tim Burton con tijeras en sus manos. La verdad es que para ambos fue una sorpresa el resultado. Fue gracias a esa sesión que descubrí que disfruto crear imágenes fuertes.

Cómo visualizas el momento que hoy vive la fotografía chilena…

Creo que hay muy buenos fotógrafos dando vuelta, gente joven con mucho talento y con sueños por materializar. Quizás falta que quienes requieren de nuestro trabajo se atrevan a probar con nuevos talentos, sólo así se puede ser competitivo y mejorar de manera integral.

En tu caso, ¿ha sido la distancia un problema para capturar nuevos clientes?

Lamentablemente sí. Mi estudio está en la V región y a pesar de que como equipo hemos logrado seducir a gente muy interesante con quienes trabajar, parece ser que para alguien de Santiago es muy difícil dejar la capital por un día.

¿Crees que sería diferente radicándote Santiago?

Estoy seguro de que estando en Santiago nuestro crecimiento sería mucho más rápido de lo que ha sido hasta ahora y es lo que estamos preparando para un futuro no muy lejano.

¿Qué otra dificultad has debido soslayar para llevar a cabo tus propuestas?

La otra dificultad es financiar los proyectos, porque tenemos muchas ideas, pero poco tiempo para desarrollarlas, pues todo tenemos trabajos paralelos que finalmente son los que financian nuestras creaciones fotográficas, eso limita dedicarle mayor tiempo a lo que nos apasiona.

¿Alguna idea en curso?

Proyectos fotográficos tengo muchos, no habría espacio para poder detallarlos. Pero principalmente ahora -que cuento con la confianza de mucha gente- quiero trabajar con las personas que creo son las adecuadas para cada proyecto. Por ejemplo, para diseñadores emergentes, algo que me tiene muy motivado por estos días, además de contar con el respaldo de referentes de este medio, como ustedes que me apoyan ahora con esta entrevista. Mis proyecciones son ambiciosas, deseo dedicarle más tiempo a esta pasión, trabajar con grandes equipos, que la gente disfrute de lo que hago tanto como yo lo hago.

Enlace: www.facebook.com/anibal.toro.photography

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